El término acupuntura es utilizado para referirnos a “Tchen-Ziu”, literalmente “aguja-calor”. Consiste en la estimulación de puntos de la piel por medio de agujas o calor, con el objetivo de regularizar la energía del conjunto del organismo.
Es una de las modalidades terapéuticas que constituyen la Medicina Tradicional China. En éste enfoque de la medicina, el estado de salud depende del equilibrio energético del individuo y de la armonía entre éste y el medio ambiente que lo rodea. En consecuencia, la enfermedad se produciría al alterarse este equilibrio.
La aplicación de la acupuntura se basa en prácticas de la Medicina Tradicional China, que tienen miles de años de aplicación empírica, así como en bases anatómicas y fisiológicas comprobadas y respaldadas por la práctica y la investigacion de las ciencias de la salud en occidente.
Cuando se estimula un punto de acupuntura, surge una señal que será transmitida en el organismo a diversos centros nerviosos, que integrarán esta información, produciendo finalmente una respuesta beneficiosa para el organismo. Podemos decir así, que estamos apelando a la capacidad del propio cuerpo (nuestro organismo) de recuperar su equilibrio.
La aplicación se realiza por medio de agujas (que son estériles y descartables, de acuerdo a pautas internacionales de bioseguridad), de la aplicación de calor (moxa), y también de técnicas complementarias, es decir, agentes fisioterapéuticos utilizados en la kinesiología convencional, aunque adaptados a la localización de los puntos acupunturales. Dichos agentes, básicamente el TENS y el LASER, pueden justamente complementar o ampliar los efectos de la aplicación de agujas solamente.
Las indicaciones son:
Dolor lumbar, ciatalgias.
Cervicalgias.
Hombro congelado.
Epicondilitis.
Esguinces, dolores post-traumáticos.
Artritis reumatoidea.
Artrosis en general.
Fibromialgia.
Cefaleas.
Neuralgia del trigémino.
Parálisis facial.
En general para el manejo del dolor.
Etc.
Puede suceder que, como efecto secundario del tratamiento se produzcan mejoras en trastornos funcionales en otros aspectos (trastornos digestivos, alergias, o ansiedad, por citar algunos casos).
Esta es una terapia complementaria, no se contrapone ni se opone, ni es una “alternativa”, se complementa con los métodos de la medicina occidental.
La practican profesionales médicos y kinesiólogos, formados en post-grados de nivel universitario, quienes buscan enriquecer la visión de ambos enfoques: occidental y oriental.
Por todo esto, se recomienda establecer el diagnóstico de las afecciones con el médico tratante, para no “enmascarar” una posible patología subyacente al dolor.
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